Roselito 2024: El rosado con alma de blanco que nace en la Soria indómita


Existe una Ribera del Duero que no busca la opulencia ni el músculo, sino la altitud, el frío y la verticalidad. En ese escenario, a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar, nace Roselito 2024, la nueva añada de uno de los rosados más honestos y vibrantes del panorama nacional. Elaborado por la bodega Antídoto, bajo la experta mirada de Bertrand Sourdais y David Hernando, este vino es una declaración de intenciones sobre lo que debe ser un rosado de terruño.

El secreto de su coupage: Tradición soriana

Lo que hace especial a Roselito es su composición y su método de elaboración. No es un rosado de sangrado convencional; es un vino de prensado directo de racimos enteros. En su ADN encontramos un 70% de Tinto Fino (Tempranillo) y un generoso 30% de Albillo Mayor, una uva blanca que le otorga esa elegancia y fluidez tan características.

Esta mezcla de uvas tintas y blancas, procedentes de viñedos viejos en suelos de arenas y gravas, recupera la esencia de los antiguos "claretes" de la zona, pero con una técnica de vinificación moderna que busca la máxima pureza.

Nota de Cata: Electricidad y seda

A la vista, Roselito 2024 se presenta con un color rosa pálido, casi piel de cebolla, limpio y con reflejos brillantes que anticipan su frescura.

En nariz, es un vino que se aleja de los aromas a gominola para ofrecer un perfil mucho más serio y complejo. Notas de fruta roja crujiente (fresa silvestre, grosella) se entrelazan con toques de cítricos como el pomelo rosa y un fondo mineral salino que recuerda a la piedra mojada.

La boca es, sin duda, su punto fuerte. Es un vino vibrante, directo y muy seco. Su acidez es eléctrica pero está perfectamente integrada, dejando una sensación de limpieza y frescor que invita constantemente al siguiente trago. La breve crianza sobre lías le aporta el volumen justo para no resultar ligero, manteniendo un equilibrio magistral.

¿Con qué lo disfrutamos?

Roselito es el aliado perfecto para la mesa. Su estructura le permite aguantar platos que otros rosados no podrían:

  • Cocina marinera: Arroces caldosos, tataki de atún o un buen bacalao.

  • Gastronomía asiática: El sushi y los platos con toques picantes encuentran en este vino un contrapunto refrescante.

  • Aperitivos: Desde unas ostras hasta una tabla de quesos de cabra poco curados.

En definitiva, la añada 2024 de Roselito confirma que este vino sigue siendo el "antídoto" perfecto para quienes buscan en el rosado algo más que un color bonito: buscan carácter, paisaje y una frescura inolvidable.

Fuente: Vivino - Roselito 2024

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